Parroquia de los Santos Mártires.
Fundada tras la reconquista en 1491 por los
Reyes Católicos, en honor de los mártires locales
San Ciriaco y Santa Paula para recuperar su culto, aunque
no es erigida en parroquia hasta 1505 por Diego de Deza (Arzobispo de Sevilla).
En el s. XVIII sufre diferentes reformas modificando su estilo
mudéjar inicial. Aunque su actual
configuración ampliada data del siglo XVIII y por tanto
con una rica muestra del barroco andaluz a base de yesería
dorada que cubre los muros y bóvedas.
Presenta tres naves, y dos naves de capillas entre los contrafuertes,
la central está cubierta con bóveda de medio
cañón y tejones ampliados decorados. Contrasta
el sencillo exterior con la profusa decoración y riqueza
barroca de las naves interiores, fuertes y esbeltos arcos
dividen el espacio entre la nave central, de gran monumentalidad
y las naves laterales a cuyos lados se abren capillas que
guardan las imágenes más preciadas de la imaginería
de la Semana Santa Malagueña.
Es la más representativa del Rococó en Málaga,
como se aprecia en su cabecera. Ha sufrido todo tipo de accidentes
a lo largo del s. XIX y XX, tanto por conflictos como por
fuerzas telúricas, o actos de destrucción. Su
posterior restauración posibilitó su reinauguración
en 1945.